Son las cinco de la tarde.
Estoy en una cafetería que da a la avenida, sentada en una de las mesas que están junto a la pared acristalada tras la que puedo observar a la gente pasar.
Me encantan estas mesas, pequeñas, redondas de mármol blanco que se sostienen por un pie de hierro negro y ondulado.
El camarero se ha acercado a mí con desgana, esa desgana propia de alguien que ya está a punto de finalizar su turno y me ha preguntado qué deseaba tomar. Su voz sonaba neutra, su boca ni siquiera ha intentado esbozar una leve sonrisa.
- Un té con leche, por favor. -le he dicho, mirándole directamente a los ojos.
Durante unos segundos no ha sabido cómo reaccionar, se ha quedado mirándome fijamente, con la boca abierta, como si hubiera visto a un fantasma.
- E... enseguida, señorita. - ha contestado al fin.
Tras los cristales, la calle, los coches, pasos acelerados, gritos de los niños que salen del colegio, risitas de adolescentes cuchicheando con sus mochilas a la espalda... ruido... pero ruido de vida, al fin y al cabo.
El camarero se acerca, y como si alguien hubiera activado en él la función de movimiento a cámara lenta, deposita primero la tetera, luego la taza con la cucharilla, luego una jarrita de porcelana con leche tibia y, finalmente un azucarero con distintos tipos de azúcar... blanco tradicional, moreno, en terrón y en forma de pequeños cristales de tonalidades ámbar.
- Gracias. - le susurro.
- A usted. - me responde.
Y se aleja.
Nunca tomo el té con azúcar por lo que cojo la jarrita de leche y vierto un poco en la taza. Luego el mismo proceso con la tetera. Sólo un poco, el té debe reposar, pero soy demasiado ansiosa y siempre termino por servírmelo antes de tiempo. Por eso sólo me sirvo un poco, para calmar mi impaciencia engañando a mi mente. Me lo tomo enseguida y espero unos minutos para poder saborear el resto.
Mi mirada se dirige hacia la calle, hacia la vida, ya bastante muerte hay en mi interior. Dejo que mis pensamientos se pierdan entre la gente, imaginando conversaciones, inventando vidas, poniendo nombres...
Me sirvo el té, ahora está en su punto. Siento en mi nuca la mirada del camarero, que desde su puesto en la barra me observa. Un sorbo de té. Caliente, amargo, dulce, caliente... caliente... y su calor recorre cada rincon de mi cuerpo y me hace despertar, volver a sentir lo que me rodea.
El letargo que me invade después del mediodía, avanza implacable y me invade hasta que la teína entra en contacto con mis papilas gustativas. Es un vicio, como tantos otros, el único que hoy en día me puedo permitir el lujo de mantener.
Tomo otro sorbo de té. Me invade el calor de nuevo.
Tras los cristales todo sigue igual. Cada vez hay menos gente. Entre un pensamiento y el siguiente van pasando las horas y, sin a penas darme cuenta, va cayendo la noche.
La taza vacía reposa sobre el mármol blanco y frío de la mesa. En la cafetería, los clientes se han ido marchando. Escucho el sonido de unos pasos que se detienen al llegar a mi mesa.
- Disculpe señorita...
- Sí, es la hora, lo sé...
- Lo siento.
- No se preocupe, ya es costumbre.
- Buenas noches... ¿la veré mañana?
- Mientras haya vida tras los cristales, habrá mañana.
4.6.08
Tras los cristales
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4 tazas de té:
El otro día me dijiste que de pequeña querías ser escritora, yo creo que ya lo eres...
La primera vez que entré a tu blog ni siquiera te reconocí, lo acababas de abrir y llegué a través de un link en el blog de alguien. Pensé ¿quién será esta chica? que bien escribe... y lo metí en favoritos. Sólo cuando comentaste en el mio me di cuenta de que eras tú, torpe que es una... que ni siquiera lee los "publicado por bliss" debajo de cada entrada.
como dicen arriba, tu ya eres escritora.
He podido sentir en mi nuca la mirada del camarero y sentir el sabor agridulce del té.
Increible.
Me ha gustado y bastante la verdad. No se me ha hecho pesado ni largo,ha sido muy ameno de leer y aunque parezca algo extraño, me recordaba a un ambiente más antiguo, años 30, quizás a la posguerra , mientras lo leía, lo veía todo como a cámara lenta y en blanco y negro.
Sigue escribiendo ;)
Isa... me pones colorá >_<
[M]Muchísimas gracias, es justo de las cosas que quería transmitir.
Fátima,muchas gracias. ¿sabes qué? No te vas tanto de fecha XD Me encanta lo de cámara lenta en blanco y negro... ¡es eso! Gracias, mil gracias!
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