22.7.08

Atardecer

Salía de contemplar el interior de la catedral como todos los días, cuando pasó ante mí ligera y fugaz una joven dama que se dirigía al claustro apresuradamente.

Sus cabellos flotaban con la brisa que levantaba a su paso. Su vestido era sencillo, en tonos claros, lo que me llevó a pensar que no era de noble cuna a pesar de que su porte mostrara totalmente lo contrario.

Cabeza alta, mirada al frente, postura erguida y elegante. En lugar de correr se me antojó que flotaba.

La seguí con la mirada, incapaz de apartar mis ojos ni un segundo de su persona, hasta que la puerta de entrada al convento a través del claustro se cerró sonoramente tras ella.

Y así me quedé, como hechizado, en mitad de la calle de piedra.

Caí en cuenta entonces de que la gente me miraba y, sonrojado, bajé la cabeza y seguí andando hacia adelante, sin rumbo, viendo sin mirar, sólo andaba, sólo seguía, sólo avanzaba.

Pero, a cada paso que daba, escuchaba la música que producía la tela de su vestido al andar, la veía a ella... sus cabellos, su rostro de perfil y, sobre todo, esa luz celestial que desprendía su mirada.

1 tazas de té:

Misaki dijo...

Voy a tener que picarte a menudo para que escribas más frecuentemente, porque parece que da resultado xDD
Aunque no sé si es bueno para tí, porque van apareciendo personajes y eso pueda significar un poco de ruina o algo xD

Quiero más! Pero supongo que si estás liada con el curro y demases no es fácil dedicarle mucho tiempo :S

Me imprimiré todos los textos y al final tendré una novela preciosa, muahaha