13.7.08

Para ti

Tras los cristales la lluvia no cesa, pero no me importa, yo estoy a salvo bajo este techo. Entre estas paredes tan familiares, rodeada de gente nueva y gente de siempre, acompañada por el indiscutible aroma del té reposando en la tetera. Té negro con limón, por supuesto.

Frente a mí un pequeño cuaderno y un lapicero. Mis ojos se desplazan de un rostro a otro, del interior al exterior, en una danza suave, acompasada. Observo cada detalle, cada expresión, cada mirada. Los sonidos, los olores, los murmullos tras los abanicos de algunas damas. Las sonrisas fingidas, los gestos falsos y los auténticos pasando desapercibidos. Todo.

Porque así lo he hecho desde que nací y así sigo. Observando. Porque a través de mis sentidos capto lo que mi cerebro transforma en letras sobre el papel, en historias en las que la realidad y la ficción se funden, en versos con o sin rima.

Abro el cuaderno, tomo el lapicero y anoto una palabra o dos, tal vez una oración. Ideas que me recordarán otras que estoy teniendo. Y una escritora nunca debe desperdiciar una idea, o eso dicen.

Entre todas las personas con las que suelo coincidir en este lugar, hay una mujer que me tiene hipnotizada. Sus ojos son de un azul casi transparente, fríos como el hielo, toma té con leche, sin azúcar, y pasar horas junto a la mesa frente a la ventana. Devora con la mirada todo cuanto alcanzan esos dos pedazos de cielo que llaman la atención sobre un joven y bello rostro de piel blanca y tersa.

Podría escribir una novela sólo basada en ella. Cuando entro la busco, si no llega, la espero y, si no aparece o yo no vengo, siento una especie de vacío difícil de explicar en mi interior.

Misteriosa dama de mirada inquieta y a veces triste, ¿qué historia escondes en tu corazón?

La lluvia sigue cayendo y el té ya ha reposado lo suficiente. Lo vierto en la taza y lleno mis pulmones de su aroma. Me la acerco a los labios, doy un sorbo... la dejo.

Mi cuaderno reposa sobre la mesa, junto a la taza. Lo abro y escribo, esforzándome en cada palabra por utilizar esa caligrafía perfecta de trazos nítidos que me enseñaron las monjas.

Sólo unas palabras en negro sobre blanco...

¿Puedo invitarla a una taza de té?

Arranco el papel con sumo cuidado. Llamo al camarero.

-Entregue esto a la dama de ojos de hielo.
-Sí, señora.

Él ya sabe quién es.

3 tazas de té:

Misaki dijo...

Puede que el amor me ciegue (xD) pero escribes genial y no me cansaré de repetirtelo.

Ha pasado más de un mes desde la última vez que escribiste algo sobre la(s) moza(s) y ya tenía ganas de saber más (bien lo sabes xD). Supongo que el que nos des información con cuentagotas también tiene parte de atractivo ;)

Esperaré impaciente el resto, aunque sea otro mesecito más jeje

T'estimo!

Sara dijo...

Creo que me voy a enamorar de la dama de ojos de hielo, es Valentina, no?
Realmente m gusta como escribes, la forma d describirlo todo con detalle sin hacer q uno se canse, mas bien todo lo contrario, logras q me enganche más a la historia, m alegro de que faye m pasase un buen dia tu blog para q leyera el sueño ^^.
P.D. Esperare impaciente la continuacion ^^

irene buscando la felicidad dijo...

Pero qué intriga!
Qué misterios esconderá la dama de los ojos de hielo? (fantástico nombre, por cierto).
Seguiré viniendo a menudo para no perdérmelo!